Una vez comprobada la ausencia de signos vitales en la víctima, decretaremos que está clinicamente muerta; es aquí donde comienza la labor del auxiliador que conoce la técnica de la R.C.P.
1.- Se revisará la cavidad oral de la víctima en busca de algún cuerpo extraño y se procederá a retirar.
2.- Se realizará la maniobra de hiperextensión del cuello, para lo cual se apoyará una de las manos en la frente y con la otra se tomará el cuello y se levantará, el objetivo de esta maniobra es para despejear la laringe y quede expedito el paso de aire hacia los pulmones.
3.- Hecho este procedimiento, se procederá a aplicar dos (2) respiraciones a la víctima con el aire de nuestros pulmones a través del método boca a boca, para lo cual sellaremos con nuestro labios la boca de la víctima y soplaremos el aire de manera suave.